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CASCO VELLO DE OURENSE

 
 

PRINCIPALES ITINERARIOS

El viajero puede iniciar su recorrido visitando Las Burgas, el corazón caliente de la ciudad, alrededor del que se fueron asentando los primitivos grupos de población. Los principales manantiales alimentan a dos fuentes, de corte neoclásico, y un hervidero. Producen trescientos litros de agua potable por minuto, a setenta grados de temperatura, en todas las épocas del año. La popular Burga de Abajo, de sólida y artística construcción (1850), ofrece un singular conjunto en el que se combinan el esplendor del granito, el murmullo del agua que brota por dos caños una pila central, y su característico vapor que se hace patente en los días más fríos. La Burga de Arriba, situada en las traseras, es más modesta. Dos esculturas, de corte moderno, proporcionan elementos de constraste a este contorno histórico.

EL MUSEO
El viajero puede emprender camino hacia la Praza Maior, subiendo la cuesta de la calle de As Burgas, para proseguir su camino por la calle Barrera. Una vez contemplada la fachada del ayuntamiento, remodelada en 1891, puede realizar una visita al Museu Arqueolóxico Provincial, que se encuentra a continuación. El edificio fue, probablemente, pretorio romano, palacio de los reyes suevos y palacio episcopal, hasta 1952. Conserva restos románicos: dos lienzos del claustro y dos alas de la fábrica que lo rodeaba. Fue declarado monumento nacional el día 3 de junio de 1931. La instalación del museo originó importantes modificaciones. La reforma más profunda se realizó en 1981.
El museo fue creado en 1845 por la Comisión Provincial de Monumentos de Ourense. Primero estuvo instalado en el colegio de San Fernando. Sus fondos estaban constituidos, principalmente, por pinturas. El museo se instaló luego en las dependencias del Centro Provincial de Instrucción, que sufrió un incendio en 1927 y los fondos se conservaron en un almacén. En 1934 se le asignó el edificio del hospital de las Mercedes y lo abandonó a principios de la guerra civil. Sus fondos se trasladaron a la Diputación y al Instituto de Segunda Enseñanza. En 147 se iniciaron los trámites para comprar el edificio que ocupa en la actualidad, dedicado en aquella fecha a palacio episcopal, y se consiguió este objetivo en 1951.
La desamortización propició los fondos iniciales del museo, que se incrementaron con las aportaciones realizadas por distintas generaciones de eruditos e investigadores.
El museo cuenta con 22 salas. En el zaguán de entrada y patio abierto pueden contemplarse un gran sarcófago altomedieval, encontrado por Taboada Chivite y Lorenzo Fernández en Castrelo do Val, y un miliario procedente de A Limia. Fue descubierto entre Taboadela y Busteliño.
La sala de la Prehistoria cuenta con piezas del Paleolítico inferior y medio, como bifaces, lascas readiformes, perforadores, ajuares de monumentos megalíticos, muestras de la cultura campaniforme y de la evolución tecnológica de la metalurgia del bronce.
Los principales yacimientos en los que se encontraron los materiales paleolíticos que en la actualidad se muestran en el museo, pertenecientes a los primeros hombres prehistóricos de Galicia, son Monterrei, As Lagoas, Alameda do Cruceiro, Salesianos, Casteadona, Eiroás, Oira y Toca do Zorro.
La sala dedicada a la cultura castrexa conserva restos encontrados en varios castros de la provincia, como el tesorillo de tortas de plata de Calvos de Randín, el tesorillo monetario, la tessera hospitalis y las piezas de pasta negra de Castromao (Celanova), materiales de en A Cidá do Castro de San Millán (Cualedro) y es torso de un guerrero, reproducido en piedra, encontrado en el castro de Santa Ádega, Reádegos (Vilamarín).
En la sala Conde-Valvís se muestran interesantísimas series escultóricas procedentes de distintos puntos de la provincia.
En la galería de epigrafía se exponen dos lápidas conmemorativas dedicadas por la Civitas Limicorum, encontradas en Nocelo da Pena, el ara dedicada a las ninfas por Calpurnia Abana, encontrada junto a la fuente de As Burgas en 1804, los mosaicos romanos de Parada de Outeiro, A Rua y A Cigarrosa, y una figura de verraco, en el jardín.
El salón románico cuenta con la lápida fundacional del monasterio de San Pedro de Rocas, en el año 611, un relieve de San Martiño de Pazo, la ventana prerrománica de Santa Catalina de Reza Vella y la de San Xoán de Camba, y un capitel encontrado en Vilanova dos Infantes.

SANTA MARÍA La iglesia de Santa María Madre -situada al lado del museo- es la reconstrucción barroca, terminada en 1722, de un templo construido por el obispo Ederonio en 1804, en el mismo solar que había ocupado la catedral de San Martiño, edificada en el siglo VI por el rey suevo Carriarico.
La fachada tiene tres cuerpos y ocho columnas de mármol bajorromanas, procedentes de la catedral sueva. El frontón que remata la iglesia es más alto que las torres que lo flanquean. Dos inscripciones, colocadas sobre la puerta norte, rubrican las restauraciones realizadas en 1894, por Ederonio, y la correspondiente a Siuri. En la parte central aparece la imagen de la Virgen Madre. La escalinata es de 1731 y fue reconstruida en 967.
El retablo mayor incluye en la decoración estípites y roleos. La imagen de Nuestra Señora, de origen medieval, permanece en el camarín. El altar sur del crucero tiene un interesante grupo de la Piedad.
En las inmediaciones del lateral norte de esta iglesia se encuentra la Praza da Madalena. Debe su nombre a la existencia de una capilla que desapareció. Fue cementerio y, posteriormente, mercado, hasta los años cincuenta. En el centro de la plaza hay un cruceiro construido en 1718, que inicialmente estuvo colocado en la alameda del Cruceiro.
En las últimas excavaciones que se realizaron e esta plaza se descubrió una necrópolis altomedieval con tampas sepulcrales de variada cronología. Algunas de las sepulturas pertenecen al siglo V.

LA CATEDRAL Desde la plaza se divisa la fachada sur de la catedral de Ourense, dedicada a San Martín de Tours y Santa María. Es, según algunos autores, el segundo de los grandes templos románicos. Destaca la conservación de las tres fachadas románicas, el pórtico del Paraíso, la estructura de las naves y del crucero, las bóvedas de piedra y la capilla mayor. Fue declarada monumento nacional el día 3 de junio de 1931.
No existe una cronología clara sobre su construcción, pero parece que las obras se iniciaron en 1160, se consagró en 1188 y fueron concluidas por el obispo Lorenzo en el siglo XIII. Tiene tres naves longitudinales, una de crucero y cabecera con ábsides semicirculares.
La portada sur, que se encuentra al llegar desde la Praza da Madalena, es una de las más interesantes del románico. Destaca de forma especial la decoración de las tres arquivoltas. En la parte alta de la fachada se advierten elementos defensivos.
Una vez en el interior de la catedral, a la izquierda se halla la puerta del Museo Catedralicio, que cumple esta función desde 1956. Está situado en una construcción del siglo XIV. Contiene los tesoros de la catedral, entre los que sobresalen especialmente, la cruz de oro de Enrique de Arfe, una cruz de azabache del siglo XV, cuarenta y tres piezas de esmaltes románicos de Limoges del siglo XIII, el llamado tesoro de San Rosendo (no perteneciente a la época del santo), compuesto por piezas de ajedrez de cristal de roca del siglo X y adornos litúrgicos del siglo XII, el incunable Misal de Monterrei (primer libro impreso en Galicia, en 1494), el Libro de las Constituciones, pergaminos y códices, tampa paleocristiana de Baños de Bande (siglo VI), custodia procesional de 1604, joyas litúrgicas, lámparas, imágenes y tallas en piedra.
Al salir del museo, un poco más adelante, cabe visitar el sarcófago del obispo Lorenzo, que finalizó las obras correspondientes a la etapa románica a principios del siglo XIII.
El Pórtico del Paraíso, que aparece siguiendo el camino, es uno de los elementos más llamativos de la catedral. Fue construido siguiendo el modelo del Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana, cincuenta años más tarde. Tiene tres arcos. El central descansa sobre siete pares de de columnas. Veinticuatro ancianos del Apocalipsis, tocando distintos instrumentos, están representados en la arquivolta del arco central. El tímpano no es el original.
En la parte central aparece una imagen de la Virxe do Consolo y, debajo, una imagen románica del apóstol Santiago. Uno de los arcos contiene figuras alusivas al juicio final. Cristo está en el centro y manda a los condenados a su izquierda (atormentados por monstruos) y a los salvados a su derecha (conducidos por ángeles).
En las bases del arco central aparecen las imágenes de los profetas (a la izquierda) y de los apóstoles (a la derecha).
Desde el Pórtico do Paraiso se avista la portada de la fachada principal. Sobre ella, por la parte exterior, aparece una estatua de David y un gran rosetón. Encima de las puertas laterales también hay rosetones. La torre de las campanas y la escalinata, construida en 1980 completan el panorama.
Siguiendo la parte septentrional, situados de nuevo en el pórtico doParaiso, se encuentra la capilla de As Neves. Fue fundada en 1589 por el canónigo Febos Rodríguez. Tiene un retablo de Angés (1592) y rejas de Celma. La capilla de San Juan Bautista, construida por los condes de Benavente para compensar los daños ocasionados por sus tropas en la catedral en 1467, sigue a continuación. Al llegar al crucero se admirará el interesantísimo sarcófago gótico del obispo Pérez Mariño, fallecido en 1342. Enfrente se ubica el retablo de Juan de Juni, Quinta Angustia, de 1566. Al lado se adosa la Capela do Santo Cristo, antigua sacristía. El Santo Cristo ocupa la parte central.
El Santo Cristo de Ourense es una imagen gótica, del siglo XV, que trajo de Fisterra el obispo Vasco Pérez Mariño. Trata de reflejar, con dramatismo, un cuerpo muerto, atormentado por el dolor. Está recubierto de tela, con una gruesa capa de pintura, para dar la sensación de piel tumefacta. La cabeza es de madera tallada. La llaga del costado contiene restos de cáñamo, que simbolizan la cuerda con que ataron al Señor. La gente asegura que le crece el pelo. Fue motivo de culto en los antiguos reinos de Galicia, León y Portugal.
Francisco Pablos observa la imagen del Cristo anegada por la torrencial ornamentación que la alberga, casi oculta en el alarde dorado de su retablo, con remates en los que se divisan arcángeles donceles de rica armadura neorromana, formando un cuarteto que parede elevar la balconada final.
Las obras realizadas en el deambulatorio y las capillas absidales, en el siglo XVII, dotaron de nueva fisonomia a la catedral, al destruir la obra románica. Todas ellas tienen elementos de interés. La más destacada es la del Cristo dos Desamparados. Cuenta con una talla románica, el Cristo, del siglo XII.
En el centro, la Capela Maior, con el retablo realizado por Cornelius de Holanda, terminado en 1520. Representa varias escenas evangélicas. La imagen de San Martiño se coloca en el centro.
El viajero puede encaminarse a la puerta de la fachada norte, de estilo románico con elementos góticos, para salir de la catedral. La portada tiene tres pares de columnas. Las interiores representan el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los capiteles tienen una decoración bastante recargada. En la parte superior de la puerta hay un tímpano, que representa distintas escenas bíblicas. Contiene dos escudos del obispo Diego de Fonseca, responsable de la reforma realizada en el siglo XV. El rosetón que figura en la parte superior, también corresponde a esta época.

LOS VINOS El viajero tiene la opción de realizar un pequeño paréntesis en su recorrido monumental para reponer fuerzas en cualquiera de los bares que hay en la inmediata zona de los vinos, pidiendo un Ribeiro, Valdeorras, Ribeira Sacra o Monterrei con denominación de origen y pinchos en frio o raciones recién salidas de la cocina. En el caso de que el horario aconseje sentarse a una mesa con mantel, la cercana calle San Miguel cuenta con varios restaurantes de calidad de distinta categoría y precios.
En la calle Lepanto se encuentra el Museo Municipal de Ourense, en un edificio renacentista, que suele organizar interesantes exposiciones de pintura y escultura contemporáneas, fotografía y etnografía. Este tipo de muestras artísticas también se programan en otros establecimientos.
La praza do ferro es la encrucijada intelectual de Galicia. En un radio de cincuenta metros nacieron o vivieron la mayor parte de su vida los escritores Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo, Florentino López Cuevillas, Xoaquín Lorenzo y Eduardo Blanco Amor.
La plaza debe su nombre a que fue el centro del comercio de hierro de la ciudad, desarrollado por asturianos. El elemento más singular es la fuente renacentista que domina el entorno. Fue trasladada desde el monasterio de Oseira o Ribas de Sil. Los soportales, las históricas casas en las que asoman escudos de antiguo linaje y el manso murmullo del agua que se precipita al encuentro de las centenarias piedras, mezclado con el incesante bullicio de la gente que recorre las estrechas calles del casco viejo, se han convertido en uno de los símbolos más entrañables de la ciudad.
Las calles de San Miguel y Lamas Carvajal conducen a la Iglesia de Santa Eufemia, construida por los jesuitas a partir de 621. Fue inaugurada el día 28 de Agosto de 1653. En el solar adyacente se hizo un edificio para el estudio de la Gramática y Moral. Los jesuitas fueron expulsados en 1767 y el obispo dedicó el templo a iglesia parroquial e el edificio a seminario (1804-19532).
La parroquia de Santa Eufemia se instaló en esta iglesia en 1770, sin dejar de funcionar en la catedral. El monje de Celanova, fray Plácido Iglesias promovió, en esta época, la construcción de la fachada curva en entrante, con paneles rococó y columnas. Las cubiertas se la cabecera y la linterna se hicieron en 1899. El frontón exterior se hizo en 1937.
Es una iglesia herreriana, de crucero y tres naves, con fachada barroca con elementos rococó. El ourensano José González es el autor del retablo hecho en 1735. El Cristo de la Esperanza (1771) es obra del escultor José Ferreiro. La sacristía tiene cúpula de gallones.
Unos metros más adelante, por la misma calle, se ubica el Liceu Recreio Ourensano. Es uno de los centros sociales y culturales más importantes de la ciudad. Fue fundado en 1850, se instaló en el pazo gótico-renacentista de los Oca-Valladares en 1870 y adquirió la titularidad del edificio en 1957. El pazo se hizo entre 1529 y 1584. Posteriormente sufrió varias reformas.
Cuenta con una portada adintelada, con elementos góticos. El patio interior tiene ocho columnas octogonales y una fuente de mármol de Carrara.

 

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