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La Ruta
de la Plata se abrió a mediados del siglo XIII, tras
la conquista de Córdoba, Jaén y Sevilla. Transcurre por las
ciudades de Mérida, Plasencia, Baños de Montemayor, Béjar,
Salamanca y Zamora, para adentrarse en la provincia de Ourense
y cubrir el trayecto: A Gudiña, Verín (con un ramal que
llega de la villa portuguesa de Chaves), Xinzo de Limia,
Allariz, Ourense y Cea, para continuar hacia Lalín y
Santiago.
Esta ruta alcanzó, en poco tiempo, un gran auge, como vía
natural para la peregrinación y el comercio entre Andalucía
y el norte de la península. Su trazado sigue, com pequeñas
variantes, la carretera N-525. No fue debidamente señalizada,
por un lamentable lapsus de la Xunta de Galicia en el
Xacobeo 93, que alegó razones de tipo presupuestario.
Este itinerario no se describirá desde la capital de la
provincia hacia el exterior, como es habitual en estas guías,
sino de A Gudiña a Ourense, con la finalidad de seguir el
sentido natural de la ruta de entrada en Santiago.
Poco después de adentrarse en la provincia de Ourense, por la
carretera N-525, aparece Vilavella y, algo más adelante, el
cruce de la carretera (a la izquierda) por la que se llega a
la localidad de A Mezquita, a cuatro kilómetros,
en donde se localiza la iglesia de San Martiño. Fue
construida en 1712. Es de estilo barroco. En la fachada tiene
dos escudos con las armas de los marqueses de Láncara.
En esta zona es recomendable visitar los pazos de A Mezquita
(1480), Cádavos y Manzalbos.
En la N-525, a nueve kilómetros del cruce de A Mezquita, está
A Gudiña. Tiene una iglesia de estilo
barroco, construida a finales del siglo XVII y principios del
XVIII. La fachada es uno de sus mayores atractivos. Sobre la
puerta una hornacina con una estatua de la Piedad, entre dos
escudos.
En esta iglesia se conservan dos reliquias del beato Sebastián
Aparicio (su sombrero se guarda en la catedral de Santiago),
nacido en A Gudiña en 1502. A los 15 años se marchó a
Castilla, para ir luego a Sevilla y México. Realizó una
importante tarea de promoción de vías de comunicación en
este país. Ejerció la mendicidad, tras renunciar a sus
considerables propiedades, y murió el día 25 de febrero de
1600. Fue beatificado en 1787, por Pío VI. Beato Sebastián
Aparicio es el patrón, junto a Santa Trahamunda, de los
emigrantes gallegos.
En Vendas da Barreira el viajero debe coger
la carretera de la izquierda para dirigirse a Riós.
La iglesia barroca de esta localidad fue construida en 1718.
Tiene una torre de un solo cuerpo, con balcón, rematada en cúpula.
Tras 12 kilómetros se llega a Vilardevós,
en donde hay un monasterio que estuvo vinculado a la Orden de
Malta. Y en Berrande hay una iglesia barroca construida en
1792.
Verín se encuentra a 13 kilómetros. El
monasterio de Santa Maria, es uno de los monumentos a
contemplar en esta villa, a al que se trasladó la comunidad
de religiosos en 1557. En la actualidad es un colegio de
Mercedarios.
En Verín hay balnearios y manantiales de aguas medicinales,
incorporados al proceso industrial, que se adquieren hoy en el
mercado y se disfrutan visitando las instalaciones. Las aguas
bicarbonatadas-sódico-litínicas de Sousas,
Abedes, tiene cualidades para el tratamiento de la diabetes y
de los aparatos digestivo y urinario. Las aguas de Cabreiroá,
ácido-bicarbonatado-sódico-litínicas, manan a dieciséis
grados centígrados. Se utilizan para combatir enfermedades
digestivas, hepáticas y urinarias. Las aguas de Fontenova,
de características muy parecidas a las del manantial
anterior, salen a diecisiete grados de temperatura.
El entroido y los Peliqueiros hicieron
sumamente popular el nombre de la villa ourensana de Laza,
al conservar uno de los carnavales más antiguos de Galicia.
Esta población se sitúa a 17 kilómetros de Verín.
La iglesia de Santa María de Retorta es de
estilo gótico. La fachada principal tiene portada con arco
apuntado de doble arquivolta, bajo un rosetón. En la fachada
sur se abre otra puerta con arquivoltas. Tiene una sola nave.
Oimbra, a seis kilómetros de Verín, dispone
de varios manantiales de aguas bicarbonatadas-sódico-litínicas,
buenas para el tratamiento de enfermedades del aparato
digestivo.
El castro de Castelo das Chas está situado en el lugar de O
Rosal, Oimbra. Cuenta con murallas, fosos, habitáculos
y fuentes. También hay sepulturas antropomorfas.
El castillo de Monterrei es sin duda una de
las mejores fortalezas medievales de Galicia. Fue un punto de
vital importancia en el desarrollo de las guerras
hispano-lusas. Perteneció al monasterio de Celanova, que
durante años impidió su construcción. En 1931 fue declarado
monumento histórico-artístico. Desde el mirador se divisa
gran parte de la cuenca del río Támega.
La iglesia de Santa María de Monterrei, de estilo gótico, ha
sido muy modificada. Todavía mantiene una portada lateral de
arco ojival con triple arquivolta, muy decorada, y un tímpano
con la imagen de Cristo en el centro. Tiene un interesante
retablo de piedra.
La portada gótica es lo único que queda del antiguo hospital
de Santa María de Monterrei, implantado por iniciativa de
Gaspar de Zúñiga. Cuenta con arco ojival abocinado con
cuatro arquivoltas, sobre el tímpano, que reproduce una
imagen de Cristo triunfante.
El convento franciscano de Monterrei fue construido antes del
siglo XIV. En la actualidad solamente se conservan sus ruinas.
El parador nacional de Monterrei (único parador en esta
provincia) se levanta en el terreno ocupado antes por el
antiguo convento de la Compañía de Jesús, al lado del
castillo.
La iglesia de Santa María de Mixós,
Estevesiños, construida a finales del siglo IX, es de tipo
asturiano, con influencia mozárabe. Fue declarada monumento
histórico-artístico en 1931.
En este lugar existió un monasterio de monjas benedictinas.
Fue donado al monasterio de Celanova.
Las ruinas conservadas en el monte Búbal, entre las que
figuran murallas y torreones, hacen que Medeiros
se identifique con el Forum Bibalorum romano. En San
Salvador das Rozas hay una necrópolis altomedieval.
La iglesia de Vilaza es de estilo barroco. En
la portada sur tiene una hornacina con un reloj de sol.
En Vilaza se hallan los pazos de Limia y Blanco Rajoy.
El balneario de Requeixo, en la parroquia de
Vilaza, tiene águas sódico-litínico-bicarbonatadas, buenas
para tratamientos estomacales.
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