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El itinerario
de Cea incluye visitas a los ayuntamientos de Amoeiro, Coles,
A Peroxa, Vilamarín y San Cristovo de Cea, rompiendo un poco
el concepto de comarca, con la finalidad de trazar un
recorrido cómodo para el viajero.
A seis kilómetros de Ourense, por la carretera nacional 525,
está Gustei. En esta localidad se encuentra
la iglesia de Santiago, de estilo románico rural. Tiene una
sola nave y ábside rectangular. La fachada cuenta con una
portada abocinada con tres arquivoltas y tres pares de
columnas. El altar mayor tiene una estatua románica del santo
patrón.
En el ayuntamiento de Coles cabe visitar,
además, la capilla de San Lorenzo de Melias
(a 10 kilómetros de Ourense), en la margen derecha del río
Miño. Es prerrománica. Tiene algunos elementos de gran interés.
La iglesia de San Eusebio, edificada sobre un
castro, es de estilo románico. Tiene una sola nave y ábside
rectangular. La fachada y la torre son barrocas. Fueron
construidas por Blas de Cabanelas en 1808. Castro Canseco es
el autor del retablo mayor.
La bocarribeira de Rivela cuenta con
un club fluvial con numerosas embarcaciones y áreas de
recreo, en la zona en que el embalse de Velle tiene su máxima
anchura. Las instalaciones son muy concurridas por los
ourensanos, al situarse muy próximas a la capital.
En este municipio también son interesantes para visitar el
monasterio de Santa María da Barra y los pazos Malvedo, San
Xulián de Rivela; Natorre, Lagariños y Bamio en San Eusebio
da Peroxa (Coles); Fontefiz-Ucelle, y Vilanova de Arroxo, A
Barra.
El viajero puede proseguir su camino hacia A Peroxa,
para contemplar la iglesia de San Xes. Es de estilo barroco
rural. Fue construida en 17651. Cuenta con interesantes
retablos. En sus proximidades está el coto de Redondelle, una
de las propiedades de Emilia Pardo Bazán.
El castillo de San Xes perteneció al conde de Ribadavia. En
la actualidad solamente se conservan las ruinas.
La iglesia de San Martiño de Vilarrubín es
de estilo barroco. La fachada es completamente simétrica, con
una puerta que aparece en medio de dos pares de pilastras.
En el ayuntamiento de A Peroxa tienen especial interés para
ser visitados los pazos de Láncara, San Vicente de Graíces;
Turbisquedo, San Cristovo de Souto; Souto, San Martiño de
Vilarrubín, y Ansariz, San Salvador de Armental.
Volviendo a la carretera nacional 525, se cruza a la izquierda
en Cambeo para ir a Amoeiro. A dos kilómetros
se ubica el monasterio de San Paio de Bóveda,
el primero del Císter en Galicia, fundado por Arias Fernández
y Gudina Oduariz, alrededor de 1160. La portada y el arco
triunfal tienden a la herradura. Conserva elementos prerrománicos.
Fue priorato dependiente del monasterio de San Clodio. En la
actualidad es propiedad particular.
La iglesia de Santa Mariña de Fontefria, de
una sola nave y ábside rectangular, fue consagrada en el año
1200 por el obispo Alfonso I. Es románica, de transición al
gótico.
La iglesia de San Martiño de Cornoces,
construida en 1200, es de estilo románico. La portada de la
fachada principal está coronada por un tímpano que reproduce
la imagen del santo.
La iglesia de San Pedro de Trasalba,
construida en el siglo XIII, es de transición del románico
al gótico. Destaca especialmente su portada. La iglesia se
halla cerca del pazo de Otero Pedrayo.
El denominado pazo de Ramón Otero Pedrayo
fue construido por Benito Sotelo en 1764. Luego perteneció a
la familia de Otero Pedrayo, por la línea materna. Tiene dos
solanas en la parte posterior. Una de ellas fue diseñada por
Castelao.
El escritor habilitó este pazo, durante algunas temporadas, y
siempre mantuvo una vinculación emotiva con él. En la
actualidad, está dedicado a museo, por iniciativa de la
Fundación Otero Pedrayo, y conserva libros, cuadros, muebles
y objetos que pertenecieron a don Ramón. Se visita sábados y
domingos por la tarde. Los días de la semana se pueden
solicitar visitas en una casa próxima a la iglesia.
En la zona de Amoeiro hay otros pazos de interés, como el de
Campo, San Pedro de Trasalba; Coto de Martín, San Paio de Bóveda
(siglo XV); Parada, Santiago de Parada (siglo XVII); San Damián,
Santa Mariña de Fontefría (siglos XVII y XVIII); A Martinga,
San Martiño de Cornoces.
El viajero debe volver a la carretera N-525, para desplazarse
a Vilamarín, cortando a la derecha, en donde
encontrará a poco más de un par de kilómetros el castillo
medieval que perteneció a los condes de Ribadavia. En la
actualidad es un pazo, destinado a exposiciones y actividades
culturales, dependiente de la Diputación. Fue destruido por
los irmandiños y reconstruido en el siglo XV. Los condes de
Maceda lo convirtieron en pazo a principios del siglo XVII. La
familia de la Maza se hizo con su titularidad a principios de
siglo.
Este Ayuntamiento cuenta con abundantes monumentos megalíticos.
El material neolítico procedente de las excavaciones
realizadas por Vázquez Núñez y Díez Sanjurjo se custodia
en el Museo Arqueológico de Ourense. El castro de Martiñá
está en la serra do Faro, cercano al de
Bainte. En Santa Águeda, San Vicente de Reádegos, hay un
gran castro con murallas y fosos. Fue estudiado por Laureano
Prieto y Ferro Couselo.
Vilamarín también cuenta con los pazos de Santa María de
Tamallancos; Orbán (siglo XVII), y Rego, San Xoán de
Sobreira.
La carretera N-525 se convierte otra vez en una referencia válida
para continuar el trazado de este itinerario, hacia San
Cristovo de Cea, en donde se halla la iglesia de San
Facundo, de estilo románico, construida en 1177. La fachada
principal tiene dos contrafuertes, tornalluvias sobre
canecillos y portada con dos arquivoltas y columnas con
capiteles decorados con motivos vegetales.
En Covas hay un castro sobre el que se
construyó el castillo de Cova Usaria en la Edad Media. La
presencia de este castillo, y de otros existentes en las
proximidades, hizo que una zona del Orcellón y del Ribeiro se
llamase Castela, en aquella época. El castro fue
cristianizado con la construcción de la iglesia barroca de
Santa María.
El monasterio de Santa María A Real de Oseira
se comenzó a construir, tras la donación realizada por
Alfonso VII a cuatro religiosos que hacían vida monástica en
la zona, al pie de la sierra Martiná. En el año 1141 el
monasterio se sumó a la orden del Císter. Oseira es la
primera fundación cisterciense gallega y la cuarta del
estado. Fernando II y Alfonso IX realizaron nuevas donaciones.
El poderío político del monasterio fue escaso, en relación
con la grandiosidad que ostenta el edificio. Solamente
estuvieron sometidos a Oseira tres monasterios de escasa
importancia: San Esteban de Chouzán (fundado por Alfonso
VII), San Lourenzo de Miño y Santa María de Pitões das Júnias
(Portugal).
La fachada del monasterio, de estilo barroco, es de gran
belleza y originalidad. Tiene una portada en la parte central
de arco de medio punto, entre dos columnas salomónicas.
Aparecen alusiones a San Benito y a San Bernardo. La fachada
también cuenta con balcones sostenidos por ménsulas y
escudos.
La iglesia abacial, de estilo románico (siglo XIII), es una
de las construcciones más importantes del Císter en España.
Tiene planta de cruz latina, con tres naves alargadas, crucero
y cabecera, compuesta por capilla mayor semicircular,
precedida de dos tramos rectos y rodeada por una girola y
cinco capillas absidales. Solamente la capilla dedicada a
Santa Umbelina conserva su forma inicial. Las cuatro restantes
fueron reformadas en los siglos XVI y XVIII.
La cabecera es única en Galicia, dentro del Císter, junto a
la del monasterio de Melón, que trata de relizar una réplica
de ésta. Parece que ha seguido el modelo de las iglesias de
peregrinación, como es el caso de la catedral de Santiago,
coincidente con las grandes construcciones de las regiones
francesas de Auvernia y Languedoc. La iglesia, la sacristía y
el claustro seglar fueron declarados monumento histórico-artístico
en 1923.
La capilla de San Andrés tiene una sola nave
pequeña, dividida en dos tramos. La cabecera desapareció en
el siglo XVII. La nave está cubierta con bóveda de cañón
apuntado. En la zona norte de la capilla se albergan los
nichos funerarios.
El monasterio conserva muy pocas dependencias de la primera época,
debido al auge económico alcanzado tras la incorporación a
la congregación Cisterciense de Castilla, en 1545, que
permitió realizar restauraciones y nuevas obras, y al
terrible incendio que se declaró el día 29 de Agosto de
1551. Se salvaron de la quema la sacristía primitiva y la sala
capitular, ambas de principios del siglo XVI. Esta es
una de las dependencias más importantes del monasterio.
La sala capitular tiene planta cuadrada. Está dividida en
nueve compartimentos, mediante cuatro soportes centrales.
Sigue el modelo habitual de los monasterios de la orden en los
siglos XII y XIII.
El dormitorio de los monjes constituye una de las partes más
interesantes del monasterio, al conservar los muros oriental y
occidental, contemporáneos del templo abacial.
El claustro procesional tiene planta cuadrada. Mantiene restos
de arcos de medio punto de sección prismática y ménsulas.
Estos elementos proceden del claustro medieval. En el
monasterio también se conserva una imagen medieval de piedra
de la Virgen de la Leche.
Al regresar a la localidad de Cotelas, si el viajero opta por
proseguir el recorrido por la carretera que parte a la derecha
para ir a Piñor de Cea, verá los pazos de
San Miguel de Vilaseco, Vilariño-A Canda, Reda de San Mamede-A
Canda y San Paio de Loeda.
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