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En las
terrazas del Miño y en los montes cercanos, se asentaron los
primeros pobladores de la depresión orensana. Restos de
cazadores recolectores ya se tienen documentado hace 3000 años
antes de Cristo, atraídos por la cantidad de materia prima
para útiles (sílex) y abundante caza. No obstante, la ciudad
hace con los romanos. Diversas teorías apuntan que la atracción
de la urbe se centraba tanto en las aguas termales de las
Burgas, como en la protección del puente, o como cruce
natural de caminos entre los que destaca un ramal de la vía
XVIII de Antonino, o las cercanas explotaciones auríferas
(que son precisamente las que la bautizaron con el topónimo
de "auriense" que evolucionó a la forma actual).
Con los suevos el núcleo poblacional se consolida, tanto que
fue residencia de reyes suevos como el rey Mirón. Sitúa aquí
la leyenda, la conversión de estos al cristianismo. Sea como
fuere, la presencia del obispo comienza a hacerse patente. Se
produce un vacío tras las razias árabes y normandas del
siglo X y XI, tras el cual, se inicia una lenta recuperación.
En el 1084, el obispo Ederonio restaura la Catedral sobre las
ruinas de la antigua, aunque poco tiempo ejerció su labor,
pues en 1188, ya se consagra la nueva. Doña Teresa de
Portugal concede la jurisdicción de la ciudad al obispo y a
sus sucesores en 1122, ostentándolo hasta 1628. Paralelamente
da sus primeros pasos el Concejo de Ourense, que desde su
nacimiento tendrá constantes enfrentamientos con el obispo.
Durante la Edad Media la ciudad crece configurando su primera
fisonomía estable. Se abren calles, y se construyen dos
edificios ejes en el desarrollo urbano, como son la catedral y
el palacio obispal, mientras artesanos y campesinos conviven
con nobles y eclesiásticos. A partir de esta fecha pequeños
eventos jalonan la vida cotidiana orensana. Don Pedro Yáñez
de Noboa destruye el convento franciscano (1293-94), el duque
de Lancaster se proclama rey de Castilla aquí, aunque el
calor estival orensano diezmó sus tropas (1386); en 1471 don
Rodrigo Alonso Pimentel, ataca la ciudad y destruye la portada
norte de la catedral; Felipe el Hermoso y Juana la Loca
preparan su entrevista con el rey Fernando el Católico. Nace
la primera casa consistorial en el siglo XVI. Los jesuitas y
dominicos rompen el monopolio que ejercían los franciscanos
con su llegada en el siglo XVII. En 1722, se reconstruye Santa
María Madre y en 1752, el catastro de Ensenada indica que la
población rondaría los 3.000 habitantes.
Con la inauguración
de la carretera Villacastín-Vigo, justamente llamada calle
Progreso, entra la ciudad en la modernidad que se completa en
1881 con la llegada del ferrocarril. En 1919, se culmina el
desarrollo de Ourense con la apertura del nuevo puente sobre
el Miño que viene a completar el ciclo de la ciudad que se
inició con el primer puente romano sobre el mismo cauce.
Desde entonces, Ourense, no ha dejado de crecer. Nuevos
puentes, accesos, edificaciones la convierten en una urbe con
todas las dotaciones necesarias. |